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Gripe aviar: el riesgo es tanto para el sector productivo como para la conservación de especies silvestres

Investigadores del CONICET Córdoba explican las implicancias del brote de gripe aviar para la salud de los ecosistemas y de los seres humanos.


Diversas especies de aves aglomeradas en la Laguna Ansenuza. Créditos: Gentileza de David Vergara-Tabares

El presente brote de gripe aviar, que en Europa y Norteamérica genera severas consecuencias desde el año pasado, preocupa a la Argentina. De acuerdo con los reportes epidemiológicos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), Córdoba presenta cerca de la mitad de los casos confirmados de influenza aviar del país (17 de 47), todos en aves de traspatio.

“El virus de la influenza aviar altamente patógeno, H5N1, tiene la capacidad de infectar las células de las mucosas orales de diferentes especies de animales. La mayor diversidad de virus de influenza se encuentra en las aves, mientras que sólo algunos tipos pueden infectar humanos”, explica Adrián Díaz, investigador del CONICET en el Instituto de Virología "Dr. José María Vanella" (FCM-UNC).

Para el experto, el virus de influenza aviar tiene un impacto directo no sólo en el sector de la producción avícola sino también en la conservación de especies de aves. “Este virus, al ser altamente patógeno, puede llegar a generar altos índices de mortalidad, cercanos al 90%. Además, algunas especies son particularmente susceptibles. Si este hecho se conjuga con la amenaza producto de la destrucción de hábitats naturales, la existencia de las poblaciones de aves silvestres se ve aún más en peligro”, remarca Díaz.

En todo el mundo, el H5N1 se está dispersando a través de las aves migratorias. Muchas de ellas tienen comportamientos interhemisféricos: se reproducen en el hemisferio norte y, cuando llega el invierno septentrional, migran para pasar el verano en el hemisferio sur. “Esas aves son las responsables de transmitir el virus. A medida que avanzan en su migración, tienen sitios de parada para recuperar energía, que son los humedales. Esos sitios son potenciales focos de ingreso de la influenza y otros virus”, acota el virólogo.

Para David Vergara-Tabares, del Instituto de Diversidad y Ecología Animal (IDEA, CONICET-UNC), el mayor de esos focos de entrada y propagación del virus de influenza aviar en la provincia de Córdoba podría ser la Laguna Mar Chiquita, donde convergen dos factores agravantes. Por un lado, alberga grandes concentraciones de aves acuáticas que llegan al humedal para alimentarse o reproducirse. Por el otro, funciona como un “aeropuerto internacional” de aves migratorias, conectando regiones lejanas.

Además, se cree que una especie de cormorán presente en Córdoba, el biguá, sería susceptible de infectarse con H5N1. “De producirse un brote de H5N1 en Ansenuza a partir de las aves acuáticas, especies como las gaviotas podrían esparcir el virus a los ambientes terrestres circundantes, inclusive a campos agropecuarios a decenas de kilómetros”, advierte Vergara-Tabares.

A su vez, cuando las especies silvestres se ponen en contacto con lugares donde hay producción de aves de corral, se corre el riesgo de que el virus de las poblaciones silvestres pase a las poblaciones comerciales. En ese sentido, Díaz destaca que la prioridad actual es evitar que el virus H5N1 altamente patógeno ingrese a los ambientes de producción avícola.

Preocupación por el impacto económico del brote de gripe aviar

“El sector productivo de Córdoba se encuentra en alerta máxima y reforzando sus medidas de bioseguridad de rutina”, declara Raúl Marín del Instituto de Investigaciones Biológicas y Tecnológicas (IIBYT, CONICET-UNC). Según el investigador, el sector avícola implementa normalmente muy buenas medidas para evitar la entrada y salida de agentes infectocontagiosos en las unidades de producción. Los galpones de producción cuentan con cerramientos que aíslan las aves de cría de las aves silvestres, así como de personas ajenas a la institución. Además, desinfectan los vehículos y la indumentaria de las personas que ingresan, evitan la contaminación cruzada entre granjas diferentes, y mantienen una trazabilidad del material que se usa en la producción.

“Sin embargo, siguiendo las medidas notificadas por Senasa, se están extremando todas medidas de seguridad y restringiendo al máximo el flujo de personal y vehículos a las granjas”, confirma Marín. Además, Senasa declaró la obligatoriedad de notificar el hallazgo de aves muertas con sintomatología nerviosa, respiratoria y/o digestiva para identificar de manera temprana un potencial brote de gripe aviar en establecimientos comerciales.

Para el especialista en bienestar en aves de granja, es importante diferenciar entre la producción masiva de la industria avícola y la producción hogareña de animales en el patio de las casas. En este segundo caso, puede haber mayor riesgo de contagio, ya que los animales viven sueltos en contacto con las personas y los huevos se consumen casi de forma directa, muchas veces sin lavado (expuestos a contaminación con heces).

De todos modos, Marín no subestima la gravedad de la situación y reconoció que: “un brote en granjas comerciales implica que se deban sacrificar todos los animales que allí se producen, con las consecuencias negativas no sólo a nivel económico sino también de pérdida de numerosas vidas animales sin llegar a la cadena de consumo”.

Ante los recientes casos confirmados en ámbitos productivos, el Ejecutivo nacional decidió interrumpir las ventas externas de carne de pollo, cumpliendo con las normas internacionales. “Considerando que las exportaciones de carne aviar en Argentina representan actualmente unos 350 millones de dólares al año, está claro que, si se prolongara en el tiempo, esta medida impactaría muy negativamente en el ingreso de divisas al país”, concluye Marín.

¿La gripe aviar representa un riesgo epidemiológico para los seres humanos?

Los virus de ARN, como el virus de la influenza aviar y el coronavirus, tienen alta capacidad de mutar rápida y constantemente, lo que les permite adaptarse a nuevos hospedadores. Esto es lo que ocurre en el caso de H5N1, que, si bien presenta su mayor capacidad patogénica en aves, también tiene la potencialidad de saltar a los humanos.

El virus de influenza tiene otro mecanismo para acelerar su diversidad natural y para adaptarse a otros hospedadores: la recombinación de fragmentos genéticos, que ocurre durante la replicación del virus. “Imaginemos que cada segmento de ARN es una carta y que, en el momento en que se van armando nuevas partículas virales, la célula va barajando aleatoriamente esos naipes. Eso le permite mayor variabilidad al virus”, describe Díaz.

Una amenaza latente para la transmisión del virus H5N1 en humanos radica en el cerdo. Este animal tiene la capacidad de infectarse con virus de influenza de varias especies diferentes. Según el científico, “si estas infecciones de distinta procedencia confluyen en el cerdo al mismo tiempo, puede darse la posibilidad de que se genere un nuevo virus, por la aceleración de los procesos de mutación, recombinación y adaptación a un nuevo hospedador”.

Hasta el momento, el virus de la influenza aviar no se ha adaptado enteramente a los receptores de las mucosas humanas, por lo que no se ha confirmado ningún caso de transmisión de humano a humano en el mundo. Sí se han reportado casos aislados donde la persona se contagió al entrar en contacto con material proveniente de aves infectadas. Díaz exhorta a evitar una replicación masiva del virus, porque con cada episodio aumentan las chances de mutación, recombinación y adaptación a nuevos hospedadores, entre ellos el ser humano. “Por ese peligro siempre hay que montar la vigilancia de cepas y ser conscientes de que la salud humana depende también de la salud de los ecosistemas”, reflexiona el investigador.

NOTIFICACIÓN
En caso de observarse la sospecha de aves infectadas con gripe aviar o el hallazgo de aves domésticas y/o silvestres muertas, se debe notificar al Senasa. Se puede hacer mediante su app para celular, “Notificaciones Senasa”. Correo electrónico: notificaciones@senasa.gob.ar. Por la web del organismo, en el apartado “Avisa al Senasa”. O por WhatsApp al 11-5700-5704.