¿Cuáles son los principales ejes de su gestión?
–El eje central es potenciar la diversidad científica que tiene Córdoba. El CCT reúne a casi 3.500 personas distribuidas en todo el territorio provincial, y la idea es generar mayor sinergia entre capacidades humanas, técnicas y de innovación. Si logramos articular mejor todo ese potencial, podemos impulsar proyectos con más impacto, incluso en políticas públicas a nivel municipal, provincial y nacional.
¿Cuál es hoy el mayor desafío?
–En el contexto actual, el desafío principal es sostener lo que tenemos. Mantener la infraestructura y el equipamiento es clave: si no se cuidan, se deterioran y se pierde capacidad científica.
También necesitamos ordenar situaciones institucionales pendientes, descentralizar acciones hacia otras ciudades de la provincia y elaborar mapas de capacidades —tanto en equipamiento como en recursos humanos— para trabajar de manera más eficiente.
¿Cómo evalúa el equilibrio entre ciencia básica, aplicada y ciencias sociales?
–Plantearlo como una dicotomía es un error. Todas las áreas son necesarias. Me gusta pensar el sistema científico como una cadena de valor del conocimiento: cada disciplina ocupa un lugar y cumple un rol fundamental. El CONICET tiene cuatro grandes áreas, entre ellas Humanidades y Ciencias Sociales, y todas aportan al desarrollo científico y tecnológico del país.
¿Qué acciones se impulsan para acompañar a jóvenes científicos/as y promover la perspectiva de género?
–Muchas de esas acciones se trabajan en conjunto con las universidades. Buscamos generar vocaciones científicas y acompañar a jóvenes investigadores/as en su crecimiento.
También promovemos actividades que amplíen la participación y fortalezcan la perspectiva de género. Además, entendemos que la sociedad quiere ver ciencia y conocer a quienes la hacen, por eso impulsamos cada vez más instancias de divulgación.
¿Cómo promueven la comunicación pública de la ciencia desde el CCT?
–Hoy tenemos una situación compleja porque hemos perdido muchas de las personas que se encargaban de hacer comunicación dentro de nuestro espacio. Entonces, hoy la divulgación está más centrada en investigadores e investigadoras y becarios, que han participado de un trabajo de base y acompañamiento institucional y van entendiendo que hay una necesidad de comunicar.
¿Qué implica el trabajo conjunto entre CONICET y las universidades?
–Es fundamental. Estos espacios permiten generar diálogo, conocernos y detectar necesidades concretas. Si no nos conocemos, no podemos ayudarnos. La articulación entre universidades y CONICET es clave para construir un sistema científico más integrado, eficiente y con mayor impacto en el territorio.
Hoy fue una charla extremadamente productiva y un ejemplo de lo que queremos hacer y mantener así que agradezco a las autoridades de la de la Universidad, que me dieron el espacio.