DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

#8M Radiografía de las mujeres en el CONICET: del predominio en las bases a la brecha en la toma de decisiones

Cada 8 de marzo, el Día Internacional de las Mujeres es una invitación a conmemorar luchas históricas y observar la realidad desde una mirada crítica. En el ámbito científico y tecnológico argentino, el CONICET es un termómetro para analizar la participación de las mujeres en este campo. 


Los últimos datos oficiales disponibles en CONICET en Cifras, correspondientes a diciembre de 2024, revelan que, si bien las mujeres son mayoría en el organismo, el camino hacia la cima de la pirámide científica sigue presentando obstáculos invisibles pero persistentes.

De las 16.125 personas que integran el organismo, el 53,7% son mujeres. Esta mayoría se profundiza cuando se observa el universo de las becas financiadas donde 6 de cada 10 becas, tanto doctorales como postdoctorales, son otorgadas a investigadoras en formación.

Para Inés Sesma, investigadora del Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE, CONICET-AVE), la permanencia en el sistema es problemática puntualmente para las mujeres.

“Las políticas de permanencia y promoción son necesarias para que las mujeres no abandonen el sistema, y estas deberían empezar por discutir, por ejemplo las licencias por maternidad que contempla sólo tres meses, y fomentan que todas las tareas de cuidado recaigan sobre ellas, dado que tampoco habilita mayores licencias a los varones”, comenta. La académica además enfatiza que esa desigualdad marca un ritmo diferente para hombres y mujeres dentro de las trayectorias científicas.

El efecto "tijera" y el techo de cristal 

A medida que la carrera científica avanza en jerarquía, la presencia femenina experimenta un retroceso gradual. En las categorías iniciales las mujeres representan el 60,1% en asistente y 58,6% en adjunto. Sin embargo, en los escalafones más altos, su representación se reduce a un 42,7% en independiente y cae drásticamente al 25,6%, en el superior.

Es lo que en sociología de la ciencia se denomina el efecto tijera. Mientras que en los escalafones bajos la mayoría es femenina, en los cargos de mayor prestigio y toma de decisiones, la balanza se inclina hacia los varones.

“El efecto tijera es un problema estructural del sistema científico. Por eso es importante entender su funcionamiento para pensar políticas que permitan sostener trayectorias científicas más igualitarias y evitar que esa brecha se profundice en los niveles de mayor jerarquía”, comenta Agostina Copetti, becaria doctoral del Instituto de Estudios sobre Derecho, Justicia y Sociedad (IDEJUS, CONICET-UNC).

Según la abogada, esta disparidad responde en parte a que la organización del trabajo científico y tecnológico sigue descansando sobre supuestos que históricamente se pensaron para trayectorias masculinas, como la disponibilidad total de tiempo, la movilidad, la productividad constante y acumulativa.

”Muchas mujeres atraviesan en esos años las etapas de mayor carga de tareas de cuidado, que siguen estando distribuidas de manera desigual en la sociedad”, remarca.

Gestión y apoyo: los otros pilares 

En la ciencia, los profesionales y el personal técnico y administrativo cumplen un rol destacado en el quehacer científico. El personal administrativo muestra una fuerte feminización con un 64,1%. En la Carrera del Personal de Apoyo (CPA) el escenario es distinto: las mujeres profesionales representan el 45%, y en los perfiles técnicos desciende a un 35%.

En cuanto a los cargos directivos de las 321 Unidades Ejecutoras e institutos de investigación y los 17 Centros Científicos Tecnológicos de todo el país, el desafío de la paridad es evidente. Los varones ocupan el 57,9% de las direcciones, y las mujeres el 42%.

“Es importante que  exista una paridad de género en los puestos directivos de CONICET porque las trayectorias y experiencias situadas de las personas en el sistema científico no son las mismas. Las desigualdades de género, las violencias y discriminaciones vividas, la distribución desigual de los cuidados influyen”, señala Lorena Saletti Cuesta, investigadora independiente del Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad (CIECS, CONICET-UNC).

Pero, para que se produzcan cambios reales en las estructuras del sistema científico y tecnológico, la especialista en desigualdades de género remarca que es necesario que quienes ocupan cargos de decisión tengan también una perspectiva crítica y feminista, que reconozca las desigualdades estructurales de género y contribuya a promover y defender políticas justas.

La investigadora enfatiza que cuando se considera la paridad como herramienta para tomar decisiones dentro del sistema esta debería entenderse desde un un sentido amplio, “no solo son mujeres y varones, sino también identidades disidentes”

Hacia una institución más equitativa 

Contar con datos actualizados de la situación de las mujeres en CONICET es el primer paso para conocer y mejorar la realidad. Estas cifras muestran un organismo con una presencia femenina mayoritaria, pero una estructura jerárquica en donde las mujeres aún siguen relegadas.

Lograr que esas mayorías de becarias e investigadoras de las primeras categorías puedan alcanzar las instancias superiores y ocupar cargos directivos, es una necesidad para que CONICET sea una institución más igualitaria y representativa de la sociedad.